martes, 25 de junio de 2013

Enasyo



ESCUELA NORMAL DE ZUMPANGO
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA
FORMACIÓN ÉTICA Y CÍVICA EN LA ESCUELA PRIMARIA
SEXTO SEMESTRE

MEJORANDO NUESTRO SABER JUGANDO

POR:
ANA CRISTINA MIGUEL MIGUEL

“La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños.”
Frederich Nietzsche
ABSTRAC
This paper presents the way in which is done reflection over work of the hand how teachers and students relaxing environment and dynamic, where students of certain ages, in this case between nine and ten years put their knowledge into play while they learn I learn the best way to relate and work with them.
El presente trabajo muestra la forma en que se hace reflexión sobre el cómo trabajan de la mano profesores y alumnos en un ambiente de relajación y dinámica, donde los alumnos de determinadas edades, en este caso de entre nueve y diez años ponen sus conocimientos en juego y al mismo tiempo que ellos aprenden yo aprendo la mejor forma de relacionarme y trabajar con ellos.

Para poder comenzar es importante decir que las actividades de Formación Ética y Cívica presentan una gran importancia en la actividad formativa de los ciudadanos teniendo una mejor compresión a edad temprana puesto que es de suma importancia que desde la infancia podamos inculcar los buenos hábitos en un niño, ahora si bien la mejor forma de poder empanizar con ellos no es mandándolos ni mucho menos exigirles o forzar las cosas, por el contrario, trabajar con los niños es poder ponernos a su nivel, hablar en su vocabulario, no que ellos hablen el nuestro.
Es por todo lo anterior que como actividad de cierre en la materia de Formación Ética y Cívica la profesora de dicha asignatura, nos pone como proyecto final, realizar un juego llamativo para los niños y a parte que sea de su interés, por consiguiente mi equipo de trabajo, conformado por Yamina Adriana, Paulino Mojica, Lizbeth García y una servidora, trabajamos en la realización del proyecto titulado “Carrera de Valores” en un principio, el nombre se me hacía un poco más llamativo, pero en el momento de llevar a cabo la actividad me pude dar cuenta que no fue tan innovador.
Para poder dar inicio a todo, comenzamos como ya lo mencione a planear el proyecto, debimos escoger un grado, para tener de referente el grado de complejidad con el que podríamos trabajar y poder investigar sobre el trato de los alumnos            a lo que Piaget (1971) llama Estadio de las Operaciones Concretas es donde el niño desarrolla procesos de pensamientos lógicos a diferencia de un niño de la etapa preoperativa, estos pensamientos lógicos pueden aplicarse a problemas concretos o reales.
A la hora de desarrollar la actividad, cabe mencionar que no tuvimos el tiempo debido para poder organizar nuestro material en el lugar correspondiente, lo cual de cierta forma me provoco una baja de autoestima, me sentía extraña e incluso tenía miedo de que no saliera adecuadamente como lo planeamos.
Mi compañero de equipo Paulino fue por los alumnos a la escuela primaria Tierra y Libertad, ubicada a un costado de la escuela Normal de Zumpango. Cuando llegaron tuvimos un tiempo “presionado” para terminar de organizar nuestros puestos, digo presionados, pues los alumnos ya estaban ahí, esperando y aunque se les haya dado tiempo de comer, es importante decir que la presión no se hacía esperar.
Cuando por fin tuvimos la oportunidad de comenzar a trabajar, perdimos de vista lo planeado, todo se debió a que no entendimos correctamente las indicaciones proporcionadas por la titular de la materia quien nos dijo que podían haber de entre siete a nueve alumnos, no sé si mi equipo mal interpreto la información, pero la actividad se contempló para tres equipos de tres personas, en fin decidimos improvisar, puesto que ya teníamos el trabajo en marcha, realizamos dos equipos de cinco alumnos cada uno y así fueron pasando en las actividades, eran niños de tercer grado y existían un poco de rivalidad entre ellos, puesto que para comenzar no eran alumnos de un mismo grupo “Aceptar el conflicto como  algo  natural.  No hay que tener temor, sino que lo  importante es  entenderlo como una oportunidad para examinar soluciones en profundidad y aprender más acerca de los valores y principios del grupo.” (Mediana, 1994), trabajamos con los alumnos de una manera amena,  y se divirtieron en cuestión de las actividades, se llevaron de recomenzar un premio todos, por el simple hecho de haber participado, pues se trató de generar una competencia sana donde ambos equipos pudieran competir sin agredir a su par.
Quisiera decir que no existió problema alguno durante las actividades pero loa alumnos tenían un poco de inquietud o como lo solemos decir mala conducta, esto porque los juegos les llamaban la atención y querían jugar sin escuchar normas  “…Aprender a dialogar antepone ante todo experiencias concretas de diálogo, pero supone también trascender o complementar esas experiencias mediante otros mecanismos de aprendizaje” (Rockwell, 1985), dialogando con los alumnos pudimos tomar acuerdos de participación y sobre todo de mejora en cuanto al trabajo.
Los alumnos se tornaron entusiastas e incluso cuando ya habían terminado, no sabíamos si nos tocaría trabajar con otro grupo, y en mi caso me puse a competir con los alumnos en la estación 1, que era la de pesca y fue divertido, en cambio tuvimos que truncar nuestro juego, debido a que ellos tenían que pasar a otro puesto con otros compañeros de mi grupo.
Para continuar con las actividades nos tocó atender un grupo de alumnos de cuarto grado donde a mi parecer a diferencia de los alumnos de tercero, al llegar a nuestro puesto, se notaban penosos ante lo que tendrían que hacer, fue después de unos minutos que cambio la situación, las participaciones fueron mayores y la pena desapareció, fue agradable poder apreciar este tipo de situaciones, donde crees que la estrategia planteada es únicamente par aun grado requerido, y cuando lo implementas para un nivel mayor, resulta factible y entretenido.
Con los alumnos de cuarto grado se tornó una ambiente más ameno, esto considero yo que se debió a que ya había una experiencia con los alumnos de tercer grado y en los personal me sentía más segura de la forma de trabajo, quiero rescatar claramente que  el trabajar con alumnos de grados mayores me resulta más, no sé si motivador o eleva el grado de confianza que suelo tener, al tomar en cuenta que su nivel, en cuanto a estudios es mayor.
Aprendí con lo la actividad que este miedo de grados menores, suele ser subjetivo, puesto que como ya lo mencione trabajar con los dos grupos en un mismo día y con la actividad igual, resulto cambiar mi punto de vista, puesto que los alumnos de tercer grado tenían más iniciativa que los de cuarto e incluso sus respuestas en un principio resultaron más atinadas que la de cuarto.
Considero que mi desempeño fue el adecuado, pues trataba de llevar un orden y establecer normas y confianza con los alumnos, bromear un momento con ellos pero al mismo tiempo no perder de vista la actividad planteada, no se trató únicamente de realizar interminable numero de juegos o preguntas, por el contrario la actividad era para que los niños entraran en un estado de confianza y así al mismo tiempo que repasaban temas ya vistos, pudieran pasar un rato agradable y ameno con sus compañeros, que no solo eran de grupos distintos, sino que eran muy pocas las ocasiones que suelen convivir.
Mi forma de pensar con respecto a las edades, es un motivante de la forma en que me suelo desempeñar con los alumnos, puede ser una forma como ya lo mencione subjetiva, pero considero que si tiene que ver bastante para mi forma de trabajar, ahora con respecto al rendimiento de los alumnos, no se deben perder de vista aquellos factores que intervienen directa o indirectamente en su proceso de evaluación, lo anterior lleva a considerar que la dispersión de los datos en una evaluación se debe a diferencias individuales; si en el momento de la medición todos los miembros del grupo son iguales en cuanto a la propiedad de medida, obtendrán todos un valor idéntico y en consecuencia no habrá dispersión.
Yo concluyo que a partir de lo anterior y considerando que la actualidad exige de cada una de las personas, la capacidad de estar continuamente reaprendiendo y reacomodando sus estructuras cognitivas para poder dar respuestas válidas al entorno y que “La disciplina,  para no ser  una imposición  más  perturbadora  en  el  orden  moral  que  el  mismo  desorden  exterior,  exige  la  participación  activa  de  los  niños  en  su  organización  y  en  su mantenimiento.” (Ballesteros y Usano, 1964), no se trata de dar órdenes a los alumnos ni imponer nuestra autoridad, ni mucho menos basarnos en un autoritarismo para poder tener un ambiente de aprendizaje pues “… el binomio seriedad-sufrimiento es ilógico, no es aplicable al niño, no es funcional a los objetivos que debiera tener la escuela en una sociedad liberadora” (Tonucci, 1981). Por lo que el diálogo que se establece con los alumnos es o debería considerarse básico para poder obtener una relación estrecha, de confianza y trabajo ameno, así como poder obtener la mejora de saberes. El autoritarismo no necesariamente es una forma de castigo y miedo, si se sabe implementar de una forma adecuada para él trabajo y si los alumnos junto con los titulares fomentan el dialogo pueden llegar a acuerdos tomando en cuenta las reglas establecidas por ambas partes, puesto que el aprendizaje no es igual a más trabajo, sino es la implementación de diferentes formas de trabajo para llegar a un resultado óptimo para los alumnos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Ballesteros y Usano, Antonio (1964), Organización de la escuela primaria, 6ª ed., México, Patria, pp. 7-8, 9, 10 y 57-71.
Medina Retamal, Andrés (1994), “Resolución de conflictos en la organización”, en Relaciones humanas y comunidad. Guía para monitores sociales. Aspectos teóricos, Santiago de Chile, PIIE/UAHC, pp. 98-106.
Piaget Jean, “La utilidad de la lógica en psicología”, Barcelona, A Redondo Editor, 1971.
Rockwell, Elsie (1985), “La enseñanza implícita en el quehacer del maestro”, en Elsie Rockwell (comp.), Ser maestro, estudios sobre el trabajo docente, México, El Caballito/SEP (Biblioteca pedagógica), pp. 125-130.
Tonucci, Francesco (1981), “Propuestas y técnicas didácticas”, en Viaje alrededor de “El mundo”, Barcelona, Laia (Cuadernos de Pedagogía), pp. 173-187.

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