lunes, 15 de abril de 2013

TOMA DE CONCIENCIA Y DIÁLOGO


TOMA DE CONCIENCA Y DIÁLOGO
Josep Marín Rovira
Es importante trabajar en dialogo en la escuela primaria de manera consciente, sistemática y con posibilidades de éxito. La habilidad para dialogar de modo correcto no puede enseñarse, porque es algo especial para el contacto humano que se posee con anterioridad, por lo tanto es imposible implantarla en nadie que no  esté ya suficientemente predispuesto.
La sensación y predisposición  “innata” para el dialogo proviene de la dificultad para describir las experiencias que desde la infancia van construyendo las habilidades que forman la personal capacidad para dialogar de cada cual.
Se ha afirmado que enseñar a dialogar es un tipo de tarea educativa que no puede realizarse de modo consciente y sistemático, que no es posible enfrentarse cara a cara con la tarea de enseñar a dialogar. Los alumnos aprenden a dialogar gracias a experiencias no muy informales que les proporciona la escuela.
Se plantea que el aprendizaje del dialogo depende de la infinidad de intercambios dialógicos entre iguales y profesor, que proporciona la vida cotidiana de la escuela. Se dice que el dialogo se practica y aprende en las tareas propias de todas las materias, escolares. Se piense que es posible enseñar y aprender a dialogar de modo consciente y sistemático.
Se deberá ser cuidadoso en no romper el sentido de globalidad del dialogo y su finalidad como practica interpersonal que engloba a la vez habilidades dialógicas y valores morales.
En el dialogo se condensan tres tipos de contenidos:  referidos al significado del dialogo, otros relativos al conjunto de  subprocedimientos que permiten el correcto uso del dialogo y por ultimo aquellos que tienen que ver con los valores que encierra el dialogo  y con las actitudes y hábitos relacionados con su dominio.
El primer contenido que se refiere a las representaciones mentales del dialogo incluye tres aspectos: el significado, la utilidad y el sentido.
DIALOGO: procedimiento para entenderse e informarse mutuamente, para resolver problemas o conflictos, para colaborar en el trabajo, para enfrentarse a los conflictos morales, para criticar colectivamente las formas sociales, para comprendernos y comprender a los demás.
El segundo contenido que se refiere a los procedimientos que permiten el uso correcto del diálogo incluye habilidades dialógicas cuyo dominio permite a sus poseedores dialogar con mayores posibilidades de corrección y de sentido personal y moral.
El tercer tipo que se refiere a, los valores actitudes y hábitos que supone el diálogo, quiere recoger valores que están implícitos en el diálogo y los rasgos de carácter que asume quien se esfuerza en dialogar correctamente.
Se aprende a dialogar participando activamente en mayor número de experiencias dialógicas, se aprende a dialogar dialogando, no es posible aprender a dialogar escuchando de una persona preparada las reglas que definen un correcto uso del diálogo.  Si el aprendizaje del diálogo se restringe  a la repetición de ejercicios prácticos puede convertirse en un aprendizaje ciego que difícilmente evitará los errores, que no alcanzara parámetros mayores de corrección y eficacia.
Por tanto para aprender a dialogar supone experiencias concretas de diálogo, y también trascender o complementar esas experiencias mediante otros mecanismos de aprendizaje.
Una explicación adulta puede ser muy eficaz cuando responde a un problema realmente sentido por los niños, o  cuando introduce el discurso adulto sirve para ampliar el sentido de la vivencia o la reflexión de los niños.









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