TOMA DE CONCIENCA Y DIÁLOGO
Josep Marín Rovira
Es importante trabajar en dialogo
en la escuela primaria de manera consciente, sistemática y con posibilidades de
éxito. La habilidad para dialogar de modo correcto no puede enseñarse, porque
es algo especial para el contacto humano que se posee con anterioridad, por lo
tanto es imposible implantarla en nadie que no
esté ya suficientemente predispuesto.
La sensación y predisposición “innata” para el dialogo proviene de la
dificultad para describir las experiencias que desde la infancia van
construyendo las habilidades que forman la personal capacidad para dialogar de
cada cual.
Se ha afirmado que enseñar a
dialogar es un tipo de tarea educativa que no puede realizarse de modo
consciente y sistemático, que no es posible enfrentarse cara a cara con la
tarea de enseñar a dialogar. Los alumnos aprenden a dialogar gracias a
experiencias no muy informales que les proporciona la escuela.
Se plantea que el aprendizaje del
dialogo depende de la infinidad de intercambios dialógicos entre iguales y
profesor, que proporciona la vida cotidiana de la escuela. Se dice que el
dialogo se practica y aprende en las tareas propias de todas las materias,
escolares. Se piense que es posible enseñar y aprender a dialogar de modo
consciente y sistemático.
Se deberá ser cuidadoso en no
romper el sentido de globalidad del dialogo y su finalidad como practica
interpersonal que engloba a la vez habilidades dialógicas y valores morales.
En el dialogo se condensan tres
tipos de contenidos: referidos al
significado del dialogo, otros relativos al conjunto de subprocedimientos que permiten el correcto uso
del dialogo y por ultimo aquellos que tienen que ver con los valores que
encierra el dialogo y con las actitudes
y hábitos relacionados con su dominio.
El primer contenido que se
refiere a las representaciones mentales del dialogo incluye tres aspectos: el
significado, la utilidad y el sentido.
DIALOGO: procedimiento para
entenderse e informarse mutuamente, para resolver problemas o conflictos, para
colaborar en el trabajo, para enfrentarse a los conflictos morales, para criticar
colectivamente las formas sociales, para comprendernos y comprender a los demás.
El segundo contenido que se
refiere a los procedimientos que permiten el uso correcto del diálogo incluye
habilidades dialógicas cuyo dominio permite a sus poseedores dialogar con
mayores posibilidades de corrección y de sentido personal y moral.
El tercer tipo que se refiere a,
los valores actitudes y hábitos que supone el diálogo, quiere recoger valores
que están implícitos en el diálogo y los rasgos de carácter que asume quien se
esfuerza en dialogar correctamente.
Se aprende a dialogar participando
activamente en mayor número de experiencias dialógicas, se aprende a dialogar dialogando,
no es posible aprender a dialogar escuchando de una persona preparada las
reglas que definen un correcto uso del diálogo.
Si el aprendizaje del diálogo se restringe a la repetición de ejercicios prácticos puede
convertirse en un aprendizaje ciego que difícilmente evitará los errores, que
no alcanzara parámetros mayores de corrección y eficacia.
Por tanto para aprender a
dialogar supone experiencias concretas de diálogo, y también trascender o
complementar esas experiencias mediante otros mecanismos de aprendizaje.
Una explicación adulta puede ser
muy eficaz cuando responde a un problema realmente sentido por los niños,
o cuando introduce el discurso adulto
sirve para ampliar el sentido de la vivencia o la reflexión de los niños.
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